
El caso de Claudia Pizarro, quien está embarazada de un feto anencefálico, que lo hará inviable una vez nacido y además, Claudia padece cáncer. Ha abierto la puerta para discutir sobre el aborto terapéutico.
La senadora Evelyn Matthei (UDI) enfrenta severas críticas desde distintos sectores políticos por el proyecto de ley de aborto terapéutico, que presentó junto al también senador Fulvio Rossi (PS).
La senadora dice: “Si una mujer está embarazada de un feto que viene, por ejemplo; sin cerebro, y decide seguir hasta el final, bien por ella, pero también una mujer tiene que tener el derecho a ponerle fin a ese embarazo, porque efectivamente ahí no hay vida", recalcando, "Cuando no hay cerebro no hay vida". Estas afirmaciones las efectuó al recordar el caso de Claudia Pizarro. Evelyn Matthei opina que: "Las mujeres tienen cerebro y corazón para poder elegir bien".
Los opositores a esta idea como el presidente Piñera quien en la celebración de navidad en la Moneda, mientras hablaba de dios, abogó por la vida "del que está por nacer", mientras el cardenal Errázuriz advirtió sobre una "mortal amenaza legal". En cambio, el presidente de la Conferencia Episcopal y recientemente electo arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, dijo estar abierto a dialogar “en profundidad” sobre el aborto terapéutico.
La base de los argumentos en contra de la despenalización del aborto es esencialmente de índole religioso, y se corresponden con las doctrinas de la Iglesia católica. El Vaticano tiene por principio la defensa de la vida y dignidad humana desde la concepción, ya que le da al embrión la categoría de persona humana, además defiende la muerte natural y no la inducida del feto. Estos principios, eso si, no tienen en cuenta los avances de la ciencia.
El resto de los credos religiosos tienen posturas dispares; la mayoría ratifican el derecho moral de las mujeres a decidir cuándo el aborto está moralmente justificado a la luz de sus particulares circunstancias, las enseñanzas de su credo y los dictámenes de su propia conciencia.
Actualmente muchos países identificados como predominantemente católicos han adoptado una legislación que privilegia los derechos de las mujeres a la salud y a la toma de decisiones. Bélgica, Francia e Italia, con una amplia población católica, permiten el aborto a solicitud de la mujer. En Polonia, a pesar de una feroz oposición de la Iglesia Católica polaca, el aborto es legal cuando se trata de proteger la vida y la salud física de la mujer, y en casos de violación, incesto o malformación fetal. Encuestas de opinión pública revelan que el 95% de los polacos y polacas declara su adhesión al Catolicismo, y el 58% está a favor del aborto en determinadas circunstancias. En Brasil, donde el aborto está prohibido, excepto cuando se trata de salvar la vida de la mujer y en casos de violación, un gran porcentaje de católicos está a favor del aborto y recurren a él en caso de necesitarlo.
Al revisar el punto de vista de la iglesia judía sobre el aborto, los estudiosos han enfatizado que el bienestar de la mujer es un factor central en la ley y la tradición judías. Autoridades rabínicas, en sus enseñanzas respecto del tema, han permitido el aborto basado en la salud física y mental de la mujer.
Los médicos en general aconsejan que la decisión final la deba tomar siempre el médico tratante o el equipo de profesionales asistentes liderados por el médico tratante, porque son los que mejor conocen las distintas variables y riesgos de cada caso. Obviamente siempre y cuando la madre no este en condiciones de tomar alguna decisión, en caso contrario ella debe tener la decisión final. Es decir, no es necesaria habitualmente la intervención del comité de ética o bioética del hospital o centro de salud. En casos extraordinarios, cuando aparezcan otros elementos de difícil evaluación médica, estos comités tendrían una participación útil. La medicina y la ética médica, por una parte, y el conocimiento científico, por otra, son suficientes para la toma de decisiones. No se necesitan la filosofía, ni la teología, ni la ética, ni la discursiva, ni la bioética.
La postura tomada por nuestra máxima autoridad de gobierno, el presidente Piñera, quien se abanderiza con la argumentación religiosa católica, estaría señalando que Chile, no es un estado verdaderamente laico, como lo señala la constitución de 1925 y que la separación entre iglesia (en este caso católica) y estado esta lejos de concretarse de manera efectiva. Piñera, quien se dice presidente de todos los chilenos, debiera de abrirse al debate y dejar que los legisladores, en base a las opiniones de especialistas, tomen su decisión.







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CICERONE
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