Lo que pude entender por Neoliberalismo

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Al igual que una gran mayoría ciudadana estoy preocupado e indignado por la forma en que se ejerce la política y la economía en nuestro país. Por las desigualdades generadas y por las escasas vías para velar por nuestros derechos como trabajadores y ciudadanos. Por la despreocupación y lejanía de los políticos, empresarios y banqueros, quienes ven al ciudadano como un objeto a ser explotado y no como un ser humano.

Y principalmente, por la sensación de gran impotencia e indefensión que sentimos los ciudadanos comunes y corrientes. Una vía de escape para nuestras molestias y preocupaciones, se reflejan en las marchas y protestas estudiantiles que comenzaron el 2011.

Existen tres actividades que reflejan claramente las razones de estas injusticias, por ser manejadas con fines de lucro, no debiendo estarlo, como son la salud, las pensiones y la educación. Hoy tenemos Isapres que son un buen negocio para sus dueños, ya que dan gran cobertura y protegen mejor solo a las personas jóvenes y sanas. Los dineros que obligatoriamente debemos entregar todos los meses a las AFP que invariablemente se traduce solo en suculentas utilidades para sus ejecutivos, además mucho de este dinero es traspasado a los bancos, para que a su vez lo presten a sus dueños originales, pero a tasas de interés usureras. Es decir, una AFP me quita parte de mi sueldo, se la pasa a un banco y este me lo presta a un interés sumamente alto.

Estas inquietudes me llevaron a estudiar el neoliberalismo para entender que hay detrás, entender por ejemplo; por qué la desregulación no es producto de un olvido, si no que una herramienta propia de este modelo económico.

Comprender por qué ocurren las llamadas colusiones, como el de las farmacias o el llamado “Cartel de los Pollos” o con los Supermercados y los precios de la carne. Entender las causas, que a pesar de las constantes crisis, los bancos, las isapres y las AFP’s, se las arreglan para obtener invariablemente ganancias históricas. Entender los abusos en el Retail, como fue el caso “La Polar” y sobre el lucro abusivo en la educación y un eterno etc.

Debido a que este modelo económico nos afecta a todos, incluso su aplicación es impuesta por el FMI y BM como si fuera un dogma y dada su importancia, quise escribir lo que he logrado entender sobre el. Son opiniones de una persona de la calle y nacen de la lectura, por varios años, de noticias provenientes de BBC Mundo, Le Monde, DW, La voz de Rusia, El País, El mundo, El Mercurio, El Mostrador, etc. También por la experiencia laboral adquirida en mí paso por una variada gama de empresas, desde bancos a transnacionales, por contratación directa o en modalidad outsourcing.

Pretendo dilucidar si es un buen modelo o un mal modelo o si es bueno en determinadas circunstancias o para algunos grupos de personas y para otros no tanto. En todo caso, al no ser yo un especialista y como siempre cuando se emiten opiniones, quedo abierto a las criticas y a la corrección de mis errores.  

Algo de Historia

Entrando en el tema, empezare con algo de historia, podemos decir que el neoliberalismo es un modelo reciente, se convirtió en la ideología económica dominante hace menos de medio siglo. Reemplazo al sistema que venía de los años 1930 y que duro hasta fines de los 1970. El modelo previo es conocido como "Keynesianismo”, por ser principalmente ideas del economista inglés John Maynard Keynes.

Sin dejar de ser capitalista, Keynes afirmaba que el Estado debe tener un papel activo en el manejo de la economía de un país. En el Keynesianismo, el Estado imponía reglas y supervisaba al mercado para dirigir la economía hacia las prioridades que determinaba. No intentaba suplantar el mercado; más bien lo regulaba. Por ejemplo, los Estados podían requerir que una parte de las ganancias de los inversionistas extranjeros se volvieran a invertir en el país; o imponer aranceles a productos extranjeros para proteger a productores nacionales. En conclusión: en el Keynesianismo, el mercado estaba subordinado al poder del Estado y buscaba beneficiar al país en su conjunto.

Ahora tratemos de entender cómo nace el neoliberalismo, primero el liberalismo y como su nombre lo dice es la ideología de la libertad. Para un liberal, la libertad es el valor supremo, entendiéndola como la ausencia de coerción. Si nadie me impide hacer algo, soy libre. La libertad, sin embargo, no significa ausencia de leyes, como erróneamente se pudiera pensar. Deben existir leyes que planteen las reglas del juego, ya que de no existir nos llevaría al imperio de la ley del más fuerte.

Los liberales básicamente desconfían del gobierno y quieren restringir su poder sobre los ciudadanos. No quieren repetir algo frecuente en la historia de la humanidad, que es el poder aplastante del gobierno sobre los individuos, como fue el caso de los imperios, o el poder de los antiguos reyes.

De la desconfianza hacia el gobierno, nace el neoliberalismo, este quiere que el Estado reduzca su intervencionismo en la economía. Las políticas neoliberales son aquellas que proponen desregulaciones, tanto financieras como comerciales y además laborales, las que son llamadas políticas de libre mercado, e igualmente quieren que el Estado deje de formar parte de la economía como productor, por eso defienden la privatización de las empresas públicas.

Uno de los mecanismos que utilizan para aplicar el modelo, es reduciendo los impuestos a las rentas altas y privatizando los servicios sociales. Utilizando el argumento que así se mejora la eficacia. Por ello, resulta habitual que antes de privatizar un servicio público, el gobierno que busca imponer este modelo, activará algunos mecanismos para provocar la mala gestión y así después justificar su privatización. Además, agregará el argumento de mostrarlo como una forma de reducir los impuestos para todos.

Lo que no dice y oculta, es que los servicios sociales privatizados terminan resultando mucho más caros al usuario, que lo que antes debía pagar en impuestos para mantenerlos. Obviamente, este mayor valor no afecta a las rentas altas que pueden permitirse los nuevos precios.

En este sentido concluyen los estudios que se han hecho comparando los servicios sociales de Suecia y de los Estados Unidos. Los ciudadanos suecos pagan menos en impuestos por sus servicios sociales, que lo que los norteamericanos pagan directamente para cubrir esos mismos servicios. En lo referente a la sanidad, con el agravante que tienen una menor cobertura.

Otro punto es que los neoliberales impulsan reformas para aumentar la precariedad laboral, medidas que son beneficiosas para los empresarios, además reducen la fuerza de los sindicatos. Este proceso de involución en los derechos laborales adquiridos, es descrito por Jean Ziegler como la tercermundialización del primer mundo.

De manera global, estimulan que los países desarrollados trasladen la producción a países en vías de desarrollo y no industrializados. Dichos países resultan atractivos al tener una mano de bajo costo, legislaciones que facilitan la explotación a los trabajadores. Además, al promover la inmigración tanto legal como ilegal, desde los países fronterizos y que económicamente están peor, logran mantener a todo nivel una mano de obra barata y frenando sus alzas.

Por ejemplo; para cumplir este último objetivo inventaron el término “sueldo de mercado” y todas las empresas aplanaron las rentas hacia abajo, no existiendo hoy empresas que paguen mejor que otras y de acuerdo a sus utilidades. Otro mecanismo es la externalización de los servicios gracias a las empresas de outsourcing, que según el vocabulario empresarial son vendedoras de “carne”, es decir personas. Ambas herramientas permitieron el aumento de las utilidades y atraer al país a las empresas transnacionales.

También, la perdida de industrialización de los países del primer mundo, les hace ser dependientes del comercio exterior, por ejemplo; Chile depende absolutamente del precio del cobre. Todos estos mecanismos logran de manera natural, que el control de los gobiernos sobre sus propias economías disminuya al mínimo, al mismo tiempo que aumenta el poder de las multinacionales.

El neoliberalismo fomenta la idea de vivir en una constante crisis y que todos tenemos que ajustarnos el cinturón, esto significa que debemos cobrar menos y trabajar más para así cuidar nuestro trabajo. Lo malo de todo esto es que son normas que solo aplican para el trabajador, los empresarios y gobernantes no se ajustan el cinturón y para no pagar los ya bajos impuestos, suelen guardar el grueso de sus capitales en paraísos fiscales.

Además, entre ellos compiten sobre quien pasa más rápido de millonario a multimillonario y quien lograr entrar y se posiciona mejor en el ranking de los más ricos del planeta.

Con lo escrito hasta aquí debo aclarar, que cualquier similitud con lo que pasa en Chile es mera coincidencia. 

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Resultados

La máxima aplicación de las políticas neoliberales fue entre los años 1995 y 2005, con un crecimiento del PIB que no se vio reflejado en un mejoramiento del bienestar global, los índices de pobreza se mantienen, lo que sí que se ha logrado es un espectacular aumento de los multimillonarios. Según un análisis que hizo la corporación financiera Merrill Lynch, el número de ricos se ha duplicado durante esos años. Tenemos el caso de Chile, que hoy cuenta con varios que de simples millonarios pasaron a ser multimillonarios (sobre los 1.000 millones de dólares), como Luksic (20.000), Angelini (1.200), Matte (10.200), Paulmann (9,300) y Piñera (2.400).

Se le preguntó al misionero español José Collado, por los resultados de las políticas neoliberales del FMI y del BM en el Niger a lo que respondió:Las políticas del FMI y del BM no han traído ningún beneficio. Llevo más de 30 años trabajando aquí y veo como la pobreza va aumentando, mientras los ricos son cada vez más ricos. Si hubieran tenido algún efecto saludable se verían, y yo no lo veo por ningún sitio, sólo veo la mundialización de la pobreza”.

Un caso concreto. Georges Soros es un referente fundamental para entender para quien funciona el modelo, es un multimillonario magnate de las finanzas que se ha enriquecido gracias a las políticas neoliberales y lo reconoce abiertamente. En su obra “La crisis del capitalismo global” explica cómo consiguió beneficios astronómicos mediante movimientos especulativos que hundieron la economía de varios países. Él mismo reconoce la imposibilidad de conjugar moral y actividad financiera. Se excusa diciendo que el cambio de las reglas de juego no puede ser una decisión unilateral, debe ser global, pero como los que deben hacerlo, son los beneficiados de la situación, no va a ser el único que no entre en el juego salvaje del fundamentalismo de mercado.

Ignacio Ramonet, ensayista y periodista (director de Le Monde Diplomatique) nos cuenta como en 1960, antes de la globalización neoliberal, el 20% más afortunado de la población del planeta era 30 veces más rico que el 20% más pobre. En 1997, en la cumbre de la globalización, los más afortunados eran 74 veces más ricos que los más pobres del mundo, esta brecha se ensancha cada día más. Hoy, si se suman los productos internos brutos de todos los países más subdesarrollados del mundo -con sus 600 millones de habitantes, no llega a igualar la fortuna total de las tres personas más ricas del mundo.

Una noticia a modo de ejemplo que nos parecerá una tragedia lejana, que fue el derrumbe del edificio Rana Plaza, en Savar, a 24 kilómetros de la capital Dhaka en Bangladesh con más de 1.000 muertos y que reactivó el debate entre el papel y moralidad de las compañías de moda occidentales, los derechos de trabajadores en países pobres y el afán consumista de las sociedades más ricas.

Se puede afirmar que dada la situación actual estamos viviendo un nuevo tipo de esclavitud, una esclavitud que para unos significa vivir en una jaula de oro cuyos barrotes se llaman consumismo y deudas, pero no se dan cuenta o simplemente no quieren verlo. Pero los productos que se compran barato es al costo de una inmensa mayoría de la población mundial viva una existencia miserable, y quienes manejan los hilos tengan una opulencia absolutamente desmedida. Entre más dinero tiene una persona más tacaña y avara se pone.

Concluyamos que un neoliberalismo sin reglas, o con reglas débiles y diseñadas para favorecer a los más poderosos, permite el abuso y se convierte lisa y llanamente en una selva donde se aplica una ley impuesta por el más fuerte. Este modelo económico y cualquier otro modelo que influencie nuestras formas y estilos de vida requieren un mínimo de reglas morales que deben ser respetadas para poder funcionar en beneficio de todos. 

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Conclusión

Después de todo lo leído, ustedes dirán, ¡¡Uff..!! Que malo es el neoliberalismo, pero ¿es el modelo el responsable o nuevamente estamos culpando a la piedra de nuestras desdichas?

Pienso que el modelo neoliberal es bueno para los países grandes, donde por el tamaño de su mercado se puede dar una verdadera competencia. Pero en países pequeños no funciona, debido a que los empresarios y la clase política se conocen prácticamente desde el jardín infantil y la colusión se termina orquestando de manera casi natural, en cualquiera de sus reuniones de amigos y familiares. Nuestro país es un perfecto ejemplo de esta situación.

Un modelo basado en la libertad, en sí mismo no debiera ser malo y mucho menos culpable de los abusos que se cometen. Desde mi punto de vista el verdadero responsable somos nosotros, es nuestra forma de ser, que sin importar la ideología política, el modelo económico o la forma de gobierno, al final terminan imperando las ansias de poder de quienes dirigen y en los dueños de las grandes empresas, que sin importar los perjuicios sobre sus trabajadores y sobre el medio ambiente, buscan maximizar sus utilidad a cualquier costo. Donde la codicia, la avaricia y la corrupción finalmente terminan dominando.

Por ejemplo; ¿cuáles fueron los temores que originaron las ideas neoliberales?, recordemos que fue la desconfianza al gobierno y restringieron su poder para no repetir los abusos que antiguamente ejercían sobre los individuos, pero ¿qué ocurrió al final?, para el ciudadano común y corriente solo significo un cambio de mano y lo que antes hacían los que gobernaban hoy lo ejercen los que administran las empresas y la banca, es decir; el ciudadano de la calle termina invariablemente sometido y explotado por quienes detentan el poder.

Podemos afirmar que los abusos no los cometen las instituciones o las empresas o los bancos, más bien son las personas que al encontrarse en una posición ventajosa, las utilizan como herramienta para obtener beneficios para sí mismo y para sus más allegados.

La evidencia apunta a que el dicho de Maquiavelo, que "todo poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, resulta ser cierto.

A mi modo de ver esto ocurre por no sumar conocimiento a la libertad, y libertad sin conocimiento es simplemente libertinaje irresponsable. Eso sí, este conocimiento debe ser para todos y no solo para algunos

Por ejemplo; esto mismo por lo cual acusamos al modelo neoliberal, ocurre y ocurrió en los países con ideologías comunistas y paso antes con los faraones, reyes, emperadores, dictadores, etc. Es decir, solemos cometer injusticias bajo cualquier forma de gobierno, cualquier ideología o modelo económico, incluso al amparo de cualquier religión. 

Pero este abuso que se hace de la libertad es a todo nivel, lo cometen de diversas formas desde el más simple trabajador hasta el mayor de los empresarios, cualquier beneficio que se tenga, al final una gran mayoría lo termina convirtiendo en una herramienta para sacar un provecho personal y abusivo, que va más allá del propósito que tenia dicho beneficio.

Y no sacamos mucho creando leyes para impedir los abusos, ya que prontamente un empresario tendrá un regimiento de abogados buscando los resquicios legales para ver la manera de beneficiarse en desmedro de los demás.  

Las clases gobernantes, principalmente cuando se eternizan en el poder, terminan viviendo en una suerte de Monte Olimpo, distanciados absolutamente con la realidad del ciudadano común. Intentando descender a ellas solo en periodos electorales, para preocuparse y prometer los temas que la gente quiere escuchar, pero que llegado el momento, rara vez cumplen.

Desde mi punto de vista la forma de solución no es cambiando los modelos o los gobiernos o las ideologías o las religiones, ya que todas ellas surgieron por necesidades sociales y reflejan nuestra forma de ser. Si eliminamos o modificamos estas entidades abstractas, con el tiempo y por necesidad crearemos otras entidades con los mismos propósitos que las reemplacen. Y como dije antes, las instituciones no abusan, si no que las personas que las dirigen.  

Obviamente no es posible que por sí sola y de modo espontáneo se cumplan las normas morales, aquí deben existir leyes escritas que regulen y pongan un marco claro en como relacionarnos, definiendo nuestros derechos y obligaciones, donde todos los actores de una sociedad nos veamos beneficiados y tengamos la sensación de que somos justamente recompensados por nuestro trabajo y esfuerzo.

El verdadero modo de cambiar es transformando al ser humano y se hace educando, trasmitiendo cultura y transparentando la información y el conocimiento. Para así, aprender a administrar nuestra libertad. Una libertad que se debe ejercer de manera responsable, informada, respetando y teniendo en cuenta a los demás y también preocupados por nuestro medio ambiente.

Una sociedad integrada por personas cultas e informadas, será más exigente con sus gobernantes, pidiendo explicaciones por leyes que sienta no lo favorecen y esto con el tiempo permitirá que los que llegan a dirigentes políticos sean personas con mejor calidad moral y ética, produciendo gobiernos con un actuar justo. Un claro ejemplo de esta idea, es lo que ocurre en las sociedades nórdicas, que gozan de un mejor estándar de vida y resulta que son los países más cultos y mejor educados.

Obviamente esto no garantiza que no aparezcan algunos “villanos oportunistas” que van a intentar pasarse de listos, pero ahora serán menos y con menos posibilidad de éxito para ejercer alguna influencia en una sociedad más preparada y protegida.

Por eso mismo, por la importancia para lograr una mejor sociedad donde todos se sientan útiles y beneficiados. La educación y la cultura deben ser un derecho de todos, donde cada uno la aprovechará de acuerdo a sus propias capacidades e intereses, teniendo perfectamente claro que toda labor, por humilde que parezca, es necesaria para el buen funcionamiento de una sociedad y como tal debe ser bien recompensada.

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Comentarios

Fernando, soy Magdalena, ahahahaha.
Tardé, pero lo leí, siento haberme olvidado.

Creo que lo que escribes es lo que debería enseñarse en las escuelas, lo digo en serio.
Creo que todo lo expuesto debe ser de dominio público y no de sólo los que tienen la posibilidad de leer y entender este tipo de temas.

Es una triste realidad, es nefasta para la mayoría y dejamos que lo siga haciendo. ¿Cómo llegar a entender la sociedad como lo hacen los nórdicos, comentados en tu publicación? ¿Cómo hacer que quienes nacieron y viven de este modelo "se entreguen"? ¿Hay que echarlos? 

Igual creo que sí.

Saludos y gracias por el aporte y por darme la oportunidad de leerlo y comentarlo.

;) 

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