Solo 147 grandes corporaciones controlan la economía mundial

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Este es el tercer artículo que escribo sobre el tema de la economía, y resulta que con el partí y la inquietud nació por un reportaje aparecido en el canal Alemán DW, este gatilló el impulso a investigar, resultando los dos primeros artículos. En realidad, algo había escrito hace algún tiempo sobre la historia y origen del Neoliberalismo, pero no pensé que seguiría con el tema hasta que prendí la TV.

El documental del canal Alemán DW, mostraba quienes están detrás de los bancos, dicho programa tiene sus raíces en un estudio de la Universidad de Zúrich, que reveló y descubrió que un son 147 las grandes corporaciones trasnacionales, principalmente financieras y minero-extractivas, que en la práctica manejan un enorme poder sobre la economía global. Este análisis fue el primero y partió por estudiar 43.060 corporaciones transnacionales para desentrañar la tela de araña de la propiedad entre ellas, logrando identificar 147 compañías que formarían una “súper entidad”, controlando el 40% de la riqueza de la economía global. Para el trabajo utilizaron los datos de Orbis 2007, una base de datos que abarca 37 millones de compañías e inversionistas, los investigadores suizos aplicaron a la economía mundial modelos matemáticos usualmente empleados como modelos naturales

Este pequeño grupo se encuentra estrechamente interconectado por medios de sus juntas directivas y corporativas. El Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California desclasificó esta noticia sepultada por los medios y su ex director Peter Phillips, profesor de sociología en esa universidad, ex director del Proyecto Censurado y actual presidente de la Fundación Media Freedom /Project Censored, la citó en su trabajo “The Global 1%: Exposing the Transnational Ruling Class” (El 1%: Exposición de la Clase Dominante Transnacional), firmado con Kimberly Soeiro y publicado en ProjectCensored.org.

Los autores del estudio son Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, investigadores de la Universidad de Zurich (Suiza), quienes publicaron su trabajo el 26  de octubre 2011, bajo el título “La Red de Control Corporativo Global” (The Network of Global Corporate Control) en la revista científica PlosOne.org.

En la presentación del estudio, los autores escribieron: “La estructura de la red de control de las empresas transnacionales afecta a la competencia del mercado mundial y la estabilidad financiera. Hasta ahora, fueron estudiadas sólo pequeñas muestras nacionales y no existía una metodología adecuada para evaluar el control a nivel mundial. Se presenta la primera investigación de la arquitectura de la red de propiedad internacional, junto con el cálculo de la función mantenida por cada jugador global”.

 “Encontramos que las corporaciones transnacionales forman una gigantesca estructura como corbata de lazo y que una gran parte de los flujos de control conducen a un pequeño núcleo muy unido de instituciones financieras. Este núcleo puede ser visto como un bien económico, una “súper-entidad” que plantea nuevas cuestiones importantes, tanto para los investigadores y responsables políticos”.

El diario conservador británico Daily Mail fue quizás el único del mundo que recogió esta noticia, el 20 de octubre 2011, presentada por Rob Waugh bajo el llamativo titular “¿Existe una súper-corporación que dirige la economía global? El estudio clama que podría ser terriblemente inestable. La investigación encontró que 147 empresas crearon una “súper entidad” dentro el grupo, controlando el 40% de la riqueza”.

Waugh explica que el estudio de la Universidad de Zurich “prueba” que un pequeño grupo de compañías -principalmente bancos- ejerce un poder enorme sobre la economía global. El trabajo fue el primero en examinar un total de 43.060 corporaciones transnacionales, la telaraña de la propiedad entre ellas y estableció un “mapa” de 1.318 empresas como corazón de la economía global.

 “El estudio encontró que 147 empresas desarrollaron en su interior una “súper entidad”, controladora del 40% de su riqueza. Todos poseen parte o la totalidad de uno y otro. La mayoría son bancos –los 20 top, incluidos Barclays y Goldman Sachs. Pero la estrecha relación significa que la red podría ser vulnerable al colapso”, escribió Waugh.

Menos del 1% de las empresas fue capaz de controlar el 40% de toda la red”, le dijo al Daily Mail James Glattfelder, teórico de sistemas complejos del Instituto Federal Suizo de Zurich, uno de los tres autores de la investigación.

Algunos de los supuestos que subyacen en el estudio han sido criticados, como la idea de que propiedad equivale a control. “Sin embargo, los investigadores suizos no tienen ningún interés personal: se limitaron a aplicar a la economía mundial modelos matemáticos utilizados habitualmente para modelar sistemas naturales, usando Orbis 2007, una base de datos que contiene 37 millones las compañías e inversionistas”, informó Waugh.

Economistas como John Driffil, de la Universidad de Londres, experto en macroeconomía, dijo a la revista New Scientist que el valor del estudio no radicaba en ver quién controla la economía global, pero muestra las estrechas conexiones entre las corporaciones más grandes del mundo. El colapso financiero de 2008 mostró que este tipo de redes estrechamente unidas puede ser inestable. “Si una empresa sufre angustia, ésta se propaga”, dijo Glattfelder.

Para Rob Waugh y el Daily Mail hay un “pero”: “Parece poco probable que las 147 corporaciones en el corazón de la economía mundial pudieran ejercer un poder político real, pues representan demasiados intereses”, aseguró el diario conservador británico.

La riqueza global del mundo se estima que ronda los 200 billones de dólares, o sea, dos centenas de millones de millones. Según Peter Phillips y Kimberly Soeiro, el 1% más rico de la población del planeta agrupa, aproximadamente, a 40 millones de adultos. Estas personas constituyen el segmento más rico de las primeras gradas de la población de los países más desarrollados e, intermitentemente, en otras regiones.

Según el libro de David Rothkopf “Súper-clase: la Elite de Poder Mundial y el Mundo que Está Creando”, la súper elite abarcaría aproximadamente al 0,0001% (1 millonésima) de la población del mundo y comprendería a unas 6.000 a 7.000 personas, aunque otros señalan 6.660. Entre ese grupo habría que buscar a los dueños de las 147 corporaciones que cita el estudio de los investigadores de Zurich.

Antes de seguir, un pequeño barniz sobre cultura económica:

El mundo occidental vive enfrentado a dos tipos de capitalismo uno representado por el capitalismo renano (o alemán), basado en la economía social de mercado, y se puede resumir como la combinación de dos principios, el de la libertad de mercado con la equidad social y cuyo marco referencial es el concepto de la libertad del hombre complementada por la justicia social. el capitalismo renano está anclado en el espíritu comunitario nórdico que genera un fuerte sentimiento de pertenencia colectiva. Es el sistema económico-social presente en la gran mayoría de países de la Europa occidental y continental desde el fin de la segunda guerra mundial. Todo ello se traduce en un mayor intervencionismo estatal (no sólo en la esfera económica), más regulación y más proteccionismo económico por parte del Estado.

Este capitalismo se enfrenta al capitalismo anglosajón, cuyos máximos exponentes han sido siempre Reino Unido y Estados Unidos, si bien con matices también entre ellos, se basa en las ideas económicas de Adam Smith y David Ricardo relativas al Liberalismo y que defendían la mínima interferencia del Estado en la economía y en la vida de las personas en general. La mano invisible es la metáfora que define al liberalismo y expresa la capacidad autorreguladora del libre mercado. Según los ideólogos de este modelo hay una mano invisible que guía a la economía capitalista y en la cual la suma de los egoísmos responsables repercute en beneficio de toda la sociedad y el desarrollo de la economía. Las regulaciones sociales, desde este punto de vista, resultan poco deseables. Por tanto no quieren el intervencionismo estatal y mucho menos en materia económica, son más amigos de la creación de empresas, menos proteccionistas, menos amigos de lo colectivo y más amigos de lo individual

En lo que respecta a la propiedad de las empresas, el capitalismo anglosajón se caracteriza por un accionariado anónimo e inestable. El mercado bursátil es allí la principal fuente de financiación de las empresas. Los inversores institucionales (fondos de pensiones y compañías de seguros, que poseen entre el 40% y el 60%o de la capitalización de Wall Street) buscan una rentabilidad a corto plazo de su cartera. Para ellos la empresa es sólo un paquete de acciones, del que se desprenden en cuanto aparece una opción más atractiva.

Esta tendencia se ha acentuado con el reciente predominio de las finanzas sobre la industria, la especulación financiera estimulando la obsesión por las ganancias a corto plazo. Para esta concepción, la empresa es sólo una máquina para el flujo de fondos, sacudida por las olas del mercado y amenazada por las imprevisibles tormentas de la especulación bursátil.

En el capitalismo renano, en cambio, la propiedad es más individualizada y estable. En Alemania, los financiadores de las empresas son sobre todo los bancos, y hay grandes empresas que ni tan siquiera cotizan en bolsa. Con frecuencia hay una red de intereses cruzados entre los bancos y las empresas, con representantes en los respectivos Consejos de Administración. Esto permite la estabilidad de los principales accionistas y apostar por la ganancia a más largo plazo. Esta concepción favorece también la idea de la empresa como una comunidad de intereses entre la dirección, los accionistas y los empleados.

La diferencia entre ambos tipos de capitalismo también afecta el modo de tratar a los empleados. Según el modelo anglosajón, para lograr la máxima competitividad de la empresa hay que acentuar la competitividad de cada empleado. Esto supone pagar mucho a los mejores y prescindir inmediatamente del que deja de ser necesario. En la concepción rena-nipona, por el contrario, los mecanismos de promoción se basan principalmente en la cualificación y la antigüedad. En Alemania los sueldos están entre los más altos del mundo, pero se evitan las excesivas diferencias salariales. La empresa se ocupa de la formación profesional del trabajador y le ofrece una estabilidad en el empleo, a cambio de lo cual espera fidelidad. En consecuencia, el sentimiento colectivo de pertenencia a la empresa es fuerte en el modelo renano o japonés, y cada vez más débil en el anglosajón.

La contraposición entre ambos modelos se advierte a propósito del papel del Estado. La convicción liberal y la desconfianza en el dirigismo económico están tan arraigadas en uno como en otro. Pero en el modelo renano se considera que el funcionamiento del mercado debe ser equilibrado por la exigencia social, cuyo garante es el Estado. Así se evita el dualismo tan evidente en el modelo americano, con las crecientes diferencias y desigualdades, en renta, educación, atención médica, etc., entre los que están arriba o abajo en la escala social.

Continuación del tema

Volviendo al estudio Zúrich, podemos concluir que lo descubierto es netamente un resultado del capitalismo anglosajón, ahora cabe revelar ¿quiénes son el 1% de la elite del poder del mundo? y ¿cómo operan al unísono sobre el 99% restante para incrementar sus propias ganancias privadas?

Al examinar una muestra del 1%: el sector minero, cuyas corporaciones extraen material de sectores comunes globales de la Tierra y utilizan mano de obra barata para acumular riqueza. El valor del material removido por estas grandes compañías petrolíferas, gasíferas y variadas organizaciones de extracción de minerales, excede lejos el costo real de extracción.

Examinando el sector inversión del 1% global: son corporaciones cuya actividad primaria consiste en acumular y reinvertir capital. Este sector incluye los bancos centrales, las mayores empresas de gestión de dinero para la inversión y a otras corporaciones cuyos esfuerzos primarios son la concentración y la reproducción del dinero, como compañías de seguros. Finalmente se analiza cómo las redes globales de la elite centralizada del poder (el 1%, sus compañías, y los diversos gobiernos a su servicio) planifican, manipulan y hacen cumplir políticas que benefician su concentración continua de riqueza y poder. Se demuestra cómo el imperio militar-industrial-mediático EEUU/OTAN actúa al servicio de la clase corporativa transnacional en la protección del capital internacional en el mundo.

El “Movimiento Ocupa Wall Street” de septiembre del 2011 inspirado en las protestas españolas de los “Indignados”, desarrolló una consigna, “el otro 99%”, que resume la gran desigualdad de riqueza y poder entre el 1% más rico del mundo y el resto de nosotros. El lema del 99%, sirvió de herramienta motivacional para involucrar abiertamente a más gente, pero explica muy poco sobre quiénes integran el 1% y cómo mantienen su poder en el mundo. Aunque una buena porción de la investigación académica se ha ocupado de la elite del poder en Estados Unidos, sólo en la mitad de la última década se ha investigado el surgimiento de una clase corporativa transnacional.

Se estima que la riqueza del mundo total ronda los 200 billones de dólares, con EEUU y Europa reteniendo, aproximadamente, el 63%. En 2010, el 1% superior de la gente más rica del mundo había ocultado lejos de 21 a 32 mil millones de dólares en cuentas bancarias secretas exentas de impuestos desplegadas por todo el mundo.

Mientras tanto, la mitad más pobre de la población global conjunta posee menos de 2% de la riqueza global. El Banco Mundial divulgó en 2008 que 1.290 millones de personas vivían en extrema pobreza, con menos de 1,25 dólar por día, y otros 1.200 millones más vivían con menos de 2 dólares al día. Starvation.net reportó que 35.000 personas, principalmente niños pequeños, mueren de hambre cada día en el mundo.

El número de muertes innecesarias ha excedido los 300 millones durante los últimos 40 años. Los granjeros de todo el planeta producen comida más que suficiente para alimentar adecuadamente al mundo entero. La producción global de granos de 2007 ascendió a 2,3 mil millones toneladas, 4% más que en el año precedente, pero cada día mil millones de personas pasan hambre. Grain.org describe las razones básicas del hambre actual en el artículo “Las corporaciones todavía están haciendo una matanza por hambre”: mientras los granjeros producen bastante comida para alimentar al mundo, los especuladores de esos commodities y los grandes comerciantes de grano como Cargill controlan los precios y la distribución global de alimentos.

También es importante examinar cómo se crea riqueza y cómo se concentra. El negocio organizado contrata trabajadores que son pagados por debajo del valor de su fuerza de trabajo. El resultado es la creación de lo que Marx llamó plusvalía, un valor superior al costo del trabajo. La creación de plusvalía permite, a quienes poseen los medios de producción, concentrar todavía más capital.

Además, la concentración del capital acelera la explotación de recursos naturales por empresarios privados, aunque realmente estos recursos naturales son la herencia común de todos los seres vivos.

Examinando una muestra del 1%: el sector minero-extractivo, cuyas corporaciones obtienen material sacado de campos comunes de la tierra y usan mano de obra barata para acumular riqueza. Se trata de corporaciones dedicadas a extraer todo tipo de recursos, donde el valor del material excede lejos el costo real de extracción.

También se examina el sector de inversión del 1% global: corporaciones cuya actividad primaria es amasar y reinvertir capital. Este sector incluye los bancos centrales, las mayores firmas de gestión de inversión monetaria y otras corporaciones como las compañías de seguros que apuntan a la concentración y ampliación del dinero.

Finalmente, se analiza cómo las redes globales del poder centralizado, planean, manipulan y hacen cumplir políticas que benefician su concentración continua de riqueza y poder.

El sector extractor: El caso de Freeport-McMoRan (FCX)

Freeport-McMoRan (FCX) es el extractor mundial más grande de cobre y oro. La compañía controla depósitos enormes en Papúa, Indonesia; también opera en Norte y Suramérica y África. En 2010 vendió 3,9 mil millones de libras de cobre, 1,9 millones de onzas de oro y 67 millones de libras de molibdeno. En 2010 reportó ingresos de 18,9 mil millones de dólares y una renta neta de 4,2 mil millones.

La mina Grasberg de Papúa Indonesia emplea 23.000 trabajadores con salarios por debajo de 3 dólares la hora. En septiembre de 2011 los trabajadores fueron a la huelga por salarios más altos y mejores condiciones de trabajo. Freeport había ofrecido un aumento salarial de 22% y los huelguistas dijeron que no era suficiente, exigiendo un estándar internacional de 17 a 43 dólares por hora.

Freeport ha sido criticada por pagar a las autoridades por seguridad. Desde 1991, ha pagado casi 13.000 millones dólares al gobierno indonesio con una tarifa de 1,5% de royalty sobre el oro y el cobre extraído y, en consecuencia, tiene en sus bolsillos a la policía militar y regional indonesia. En octubre de 2011, el diario Jakarta Globe divulgó que las fuerzas de seguridad indonesias de Papúa Oeste, reciben notoriamente generosos pagos directos y al contado de Freeport-McMoRan. El Jefe Nacional de Policía Timur Pradopo admitió que los oficiales reciben cerca de 10 millones de dólares anuales, que Pradopo describió como “dinero para el almuerzo”. La prominente organización no gubernamental indonesia Imparcial situó los pagos anuales directos en 14 millones de dólares.

El Jakarta Globe divulgó el 7 de noviembre de 2011 que “los trabajadores en huelga empleados por Copper & Gold, filial de Freepost-McMoRan en Papúa, bajaron sus demandas mínimas de aumento salarial desde 7,50 a 4,00 dólares por hora, dijo el Sindicato de Trabajadores Todo-Indonesia (SPSI, por su sigla en inglés)”. Virgo Solosa, funcionario del sindicato, dijo a Jakarta Globe que consideraron “la mejor solución para todos” aceptar un salario por encima del mínimo de 1,5 dólares por hora. Los trabajadores de la mina de cobre Cerro Verde, de Freeport en Perú, también fueron a la huelga en ese mismo tiempo, poniendo de relieve la dimensión global de la confrontación con Freeport. Los trabajadores exigieron aumentos salariales de 11%, mientras la compañía ofreció apenas 3%.

La huelga peruana terminó el 28 de noviembre de 2011 y el 14 de diciembre Freeport-McMoRan anunció un acuerdo en la mina indonesia que extendía el contrato con el sindicato por dos años. Los trabajadores de Freeport continúan con salarios bajos, que actualmente ascienden a tan poco como 2 dólares por hora y subirán en 24% en el primer año del convenio colectivo y el 13% en el segundo año. El acuerdo también incluye mejoras en beneficios y una bonificación por una sola vez equivalente a tres meses de salarios.

En ambas huelgas en Freeport los gobiernos ejercieron presión sobre los huelguistas para una solución que implicaron muy altos niveles nacionales e internacionales. Durante la huelga de Freeport-McMoRan la administración Obama ignoró la notoria violación de derechos humanos y, en su lugar, fortaleció los lazos militares EEUU-Indonesia. El secretario de Defensa de EEUU Leon Panetta que llegó a Indonesia en la estela inmediata del ataque de Jayapura, no formuló ninguna crítica al asalto y reafirmó el apoyo de EEUU a la integridad territorial indonesia. Panetta también elogió el manejo de Indonesia de la huelga en Freeport-McMoRan.

El Presidente Barack Obama visitó Indonesia en noviembre de 2011 para consolidar relaciones con Jakarta como parte de la escalada de esfuerzos de Washington orientada a combatir la influencia china en la región Asia-Pacífico. Obama acababa de anunciar que EEUU y Australia comenzarían un despliegue rotatorio de 2.500 infantes de marina de EEUU en una base en Darwin, un movimiento ostensible de modernizar la presencia de EEUU en la región y de permitir participación en el “entrenamiento común” a la contraparte militar australiana. Pero algunos especulan que EEUU tiene una agenda oculta. El periódico tailandés The Nation sugirió que una de las razones sería ofrecer garantías remotas de seguridad, de lejos y a dos horas de vuelo, al oro de propiedad de la estadounidense Freeport-McMoRan‘s y a la mina de cobre en Papua Oeste.

El hecho de que los trabajadores de la mina de cobre de la Sociedad Minera Cerro Verde, de Freeport en Perú, también estuvieran en huelga al mismo tiempo destaca la dimensión global de la confrontación de Freeport. Los trabajadores peruanos exigían aumentos salariales de 11%, mientras Freeport ofrecía apenas 3%. La huelga fue levantada el 28 de noviembre de 2011. En ambas huelgas, los gobiernos ejercieron presión para someter a los huelguistas, no sólo con la presencia de fuerza militar y de policía, sino también involucrando a altos niveles internacionales. El hecho de que el Secretario de Defensa de EEUU mencionara una huelga nacional en Indonesia muestra que los problemas que afectan los beneficios del 1% corporativo internacional están en juego al más alto nivel del poder.

La opinión pública de Indonesia está fuertemente en contra de Freeport. El 8 de agosto de 2011, Karishma Vaswani, de la BBC, reportó que “la corporación minera de EEUU Freeport-McMoRan ha sido acusada de todo, desde contaminar el ambiente al financiamiento de la represión, en sus cuatro décadas de operaciones en la provincia indonesia de Papua. … Pregúntele en la calle a cualquier papuano qué piensa de Freeport y le dirá que la corporación es una ladrona, dijo Nelels Tebay, un pastor de Papua y coordinador de la red de la paz de Papua”.

La junta directiva de Freeeport-McMoRan representa una porción del 1 % global que no sólo controla las más grandes empresas mineras de oro y cobre del mundo, sino que también están interconectados a través de las juntas directivas de más de una docena de las mayores corporaciones transnacionales, bancos, fundaciones, cúpulas militares y grupos importantes que fijan políticas. Este directorio de doce miembros constituye una red apretada de individuos entrelazados, con influencia en las políticas de otras grandes corporaciones relevantes que controlan, aproximadamente, 200 mil millones de dólares en ingresos anuales.

Freeport-McMoRan ejemplifica cómo el sector minero-extractor adquiere riqueza de la común herencia de recursos naturales material –que legítimamente nos pertenece a todos– mediante la apropiación de la plusvalía del trabajo de los pueblos y practicando el hurto en nuestros territorios comunes. Este proceso es protegido por los gobiernos de los países en que Freeport explota minerales.

Además, Feeport-McMoRan está conectado con uno de los mayores grupos capitalistas transnacionales de la elite del mundo: más del 7 % de las acciones de Freeport están almacenadas por BlackRock, Inc., una de las más importantes corporaciones de gestión de inversiones, con sede en Nueva York.

El sector de inversión: El caso de BlackRock, Inc.

Muchas firmas operan internacionalmente como organizaciones primarias de inversión, manejando capital e invirtiendo en otras corporaciones. Estas firmas, a menudo no hacen realmente ninguna cosa, excepto dinero, y están coordinadas para prevenir interferencias mediante el retiro rápido de sus capitales cuando en cualquier lugar del mundo se sienten afectadas por impuestos, regulaciones o intervenciones gubernamentales.

BlackRock, con sede en Manhattan, es la corporación más grande de gestión de activos en el mundo, con más de 10.000 empleados y sucursales de inversión en 27 países. Su clientela básica incluye corporaciones privadas y públicas, uniones, sistemas de jubilación de la industria, gobiernos, compañías de seguros, fondos mutuos de terceros, fundaciones financieras, organizaciones de caridad, compañías, instituciones oficiales, fondos soberanos de capital, bancos, financistas profesionales e individualidades de todo el mundo.

BlackRock adquirió a Barclay Global Investors en diciembre de 2009. Hacia marzo de 2012, manejaba activos ascendentes a 3,68 billones de dólares en patrimonio neto, renta fija, tesorería, inversión alternativa, propiedad inmobiliaria y estrategias consultivas. Además de Freeport-McMoRan, BlackRock mantiene tenencias importantes de Chevron (49 millones de acciones, 2,5 %), Grupo Goldman Sachs (13 millones de acciones, 2,7 %), Exxon Mobil (121 millones de acciones, 2,5 %), Bank of America (251 millones de acciones, 2,4 %), Monsanto Company (12 millones de acciones, 2,4 %), Microsoft Corp. (185 millones de acciones, 2,2 %), y muchos más [24].

Según el informe anual a los accionistas de BlackRock de abril de 2011, la junta directiva consta de 18 miembros. La junta se divide en 3 grupos de igual tamaño (Clase I, II y III) con un mandato de duración de la membrecía en cada clase que cada año expira por rotación.

BlackRock tiene acuerdos accionarios con Merrill Lynch y Co., Inc., una filial de propiedad entera del Bank of America Corporation, y Barclays Bank PLC y sus subsidiarias. Dos a cuatro miembros de la junta directiva provienen de BlackRock, un director es designado por Merrill Lynch, dos directores son elegidos por el PNC Bank, cada uno en una clase diferente; Barclays elige a otros dos directores, cada uno en clase distinta; y los directores restantes son independientes.

BlackRock es una de las redes de poder más concentradas del 1 % global. Los miembros de la “dieciochocena” (eightteen) de la junta directiva están conectados con una parte significativa del corazón del capital financieros del mundo. Sus decisiones pueden cambiar imperios, destruir monedas y empobrecer a millones. Algunos de los gigantes financieros mayores del mundo capitalista están conectados entrelazando sus juntas directivas en BlackRock, incluyendo al Bank of America, Merrill Lynch, Goldman Sachs, PNC Bank, Barclays, Swiss Reinsurance Company, American International Group (AIG), UBS A.G., Arab Fund for Economic and Social Development, J. P. Morgan Chase & Co. y Morgan Stanley.

Volviendo al estudio y a las 147 corporaciones de la “súper entidad” que controla un 40 % de la riqueza. Los “25 top” entre las 47 compañías súper-conectadas se incluyen las siguientes corporaciones:

1. Barclays PLC (directores de BlackRock)

2. Capital Group Companies Inc.

3. FMR Corporation

4. AXA

5. State Street Corporation

6. J. P. Morgan Chase & Co. (directores de BlackRock)

7. Legal & General Group PLC

8. Vanguard Group Inc.

9. UBS AG

10. Merrill Lynch & Co. Inc. (directores de BlackRock)

11. Wellington Management Co. LLP

12. Deutsche Bank AG

13. Franklin Resources Inc.

14. Credit Suisse Group (directores de BlackRock)

15. Walton Enterprises LLC

16. Bank of New York Mellon Corp

17. Natixis

18. Goldman Sachs Group Inc. (directores de BlackRock)

19. T Rowe Price Group Inc.

20. Legg Mason Inc.

21. Morgan Stanley (directores de BlackRock)

22. Mitsubishi UFJ Financial Group Inc.

23. Northern Trust Corporation

24. Société Générale

25. Bank of America Corporation (directores de BlackRock)

La investigación muestra que los miembros del consejo de BlackRock tienen conexiones directas por lo menos con 7 de las 25 corporaciones superiores más interconectadas en el mundo que Vitali y otros identifican como “súper entidad internacional”. Dieciocho miembros del consejo de BlackRock controlan e influyen decenas de billones de dólares de riqueza en el mundo y representan el núcleo de las corporaciones súper-conectadas del sector financiero.

Análisis: Clase Corporativa Transnacional y poder mundial

¿Cómo la clase corporativa transnacional mantiene la concentración y el poder de la riqueza en el mundo? El 1% más rico de la población del planeta significa, aproximadamente, 40 millones de adultos. Estas personas constituyen el segmento más rico de las primeras gradas de la población de los países más desarrollados e, intermitentemente, en otras regiones.

El sector minero-extractor y de inversión, las elites corporativas se interconectan a través de vínculos directos en las juntas directivas de las 70 mayores corporaciones multinacionales, organizaciones políticas, grupos mediáticos y otras instituciones académicas o no lucrativas.

La muestra del sector de inversión exhibe vínculos financieros mucho más poderosos que la del sector minero-extractor. No obstante, ambos sectores representan vastas redes de recursos concentrados en los directorios o juntas directivas de cada corporación. El corte de la muestra de directores y recursos de 8 de las corporaciones súper-conectadas replica este modelo de conexiones corporativas en múltiples juntas directivas, por ejemplo, grupos o partidos políticos, grandes medios de información y gobiernos, controlando así extensos recursos globales. Este engranaje de relaciones se repite a través de corporaciones top interconectadas con la clase corporativa transnacional, dando por resultado una red altamente concentrada y poderosa de individuos que comparten el interés común de preservar su dominación de elite.

La investigación sociológica muestra que los directorios entrelazados tienen el potencial de facilitar la cohesión política. Un sentido colectivo de “nosotros” emerge al interior de estas redes de poder, logrando que sus miembros piensen y actúen al unísono, no sólo para ellos mismos y sus corporaciones individuales, sino con un mayor sentido de propósitos “buenos para el orden”, por así decirlo.

La muestra de 30 compañías altamente conectadas al interior de los directorios ejerce influencia sobre algunos de los más poderosos grupos u organismos que fijan políticas en el mundo, como el Consejo Británico-Americano de Negocios, Consejo de Negocios EEUU-Japón, Business Roundtable, Business Council y Kissinger Institute. Influyen unos diez billones de dólares en recursos monetarios y controlan la vida laboral de muchos cientos de miles de personas. Considerando todo, son una elite de poder por sí mismos, actuando en un mundo de redes de elites de poder, de hecho se comportan como clase dirigente del mundo capitalista.

Por otra parte, esta elite global del 1% domina y controla las empresas de relaciones públicas y los medios corporativos globales, que protegen sus intereses sirviendo a la súper-clase como su máquina de propaganda. Los medios corporativos proporcionan entretenimiento para las masas y tuercen las realidades de la desigualdad. Las noticias corporativas son manejadas por el 1% para mantener las ilusiones de esperanza y exculpar la responsabilidad de los poderosos en tiempos difíciles.

En la muestra, 4 de 30 directores de súper-corporaciones están conectados directamente con compañías de relaciones públicas (RP) y grandes medios.

Incluso, en lo más profundo del 1% de la elite rica está lo que David Rothkopf llama súper-clase. Rothkopf, ex director gerente de Kissinger Associates y comisionado como subsecretario de Comercio para políticas comerciales internacionales, en 2008 publicó su libro “Super-clase: la Elite de Poder Mundial y el Mundo que está Creando”. Según Rothkopf, los superclase constituyen aproximadamente 0,0001 % (1 millonésima) de la población del mundo y comprende a unas 6.000 a 7.000 personas, aunque otros señalan 6.660. Son quienes, entrelazan mega-corporaciones y diseñan políticas para la elite del mundo en la cima absoluta de la pirámide del poder mundial.

El 94 % de esta súper-elite es masculina, predominantemente blanca, y, sobre todo, de Norteamérica y Europa. Ésta es la gente que fija las agendas del G-8, G-20, OTAN, Banco Mundial y Organización Mundial de Comercio. Provienen de los niveles más altos del capital financiero, corporaciones transnacionales, gobiernos, militares, academia, organizaciones no gubernamentales, líderes espirituales y otras elites en la sombra. Las elites en la sombra incluyen, por ejemplo, las políticas profundas de las organizaciones de seguridad nacional en conexión con los cárteles internacionales de la droga, que anualmente extraen 8.000 toneladas de opio en zonas de guerra de EEUU, después los lavadores de 500 mil millones de dólares que utilizan bancos transnacionales, la mitad de ellos establecidos en Estados Unidos.

Los multimillonarios y el 1% global son similares a los dueños de plantaciones coloniales. Saben que son una pequeña minoría con extensos recursos y poder, pero igual deben preocuparse continuamente de evitar que las masas explotadas estallen en rebelión. Como resultado de esta inseguridad de grupo, los superclase trabajan duro para proteger esta estructura de riqueza concentrada. La protección del capital es la primera razón por la que ahora los países de la OTAN explican el 85 % de los gastos para defensa del mundo, con EEUU gastando más en militares que el resto del mundo combinado. El temor a rebeliones por la inequidad y otras formas de malestar motivan la agenda global de la OTAN en la guerra antiterrorista.

Se ha puesto en claro que los superclase utilizan a la OTAN para su seguridad global. Esto es parte de una estrategia de expansión de la dominación militar de EEUU alrededor del mundo, mientras el imperio militar-industrial-mediático EEUU/OTAN actúa al servicio a la clase corporativa transnacional para la protección del capital internacional dondequiera en el mundo.

Los sociólogos William Robinson y Jerry Harris anticiparon esta situación en 2000, cuando describieron “un cambio del estado de bienestar social al estado de control social (policía), el encarcelamiento masivo de poblaciones excluidas (desproporcionadamente minoritarias), nuevas formas de apartheid social y legislación anti-inmigrante”. La teoría de Robinson y Harris predijo exactamente la agenda de la superclase global de hoy.

Además, esta agenda condujo al empobrecimiento posterior de la mitad con menos recursos de la población mundial, y a una inexorable caída en espiral de los salarios para todo el mundo de la segunda grada, e incluso para algunos de adentro del primer escalón. Este es un mundo que hace frente a crisis económicas, donde la solución neoliberal es gastar menos en necesidades humanas y más en seguridad. Es un mundo de las instituciones financieras comportándose como enajenadas, donde la respuesta a la quiebra consiste en imprimir más dinero mediante facilitaciones cuantitativas, con billones de nuevos dólares produciendo inflación.

Como dice Andrew Kollin en State Power and Democracy “hay una dimensión orwelliana en la perspectiva del gobierno (primero Bush y después Obama), que eligió desatender la ley y, en su lugar, crear decretos para legitimar acciones ilegales, dándose permiso a sí mismo para actuar sin ninguna apariencias de compartir el poder de acuerdo con la Constitución o el derecho internacional”.

Y en Globalization and the Demolition of Society, Dennis Loo escribe: “Al final de cuentas la división fundamental de nuestra sociedad es entre aquellos cuyos intereses descansan en la dominación y sus planes de monopolizar la sociedad y los recursos del planeta y entre aquellos interesados en la explotación de aquellos recursos para el beneficio de todos, no de algunos”.

El “Movimiento Ocupa Wall Street” utiliza como concepto principal la consigna “el 1 % versus el 99%” en sus manifestaciones, disrupciones y desafíos a las prácticas de la Clase Corporativa Transnacional, en cuyo interior los superclase globales constituyen un elemento clave para llevar a cabo la agenda de la súper-elite para la guerra permanente y el control social total. Este tipo de movimientos al igual que los “Indignados españoles”, es exactamente lo que más temen los superclase, un movimiento democrático global de denuncia y la continuación del teatro de las elecciones del gobierno, donde los protagonistas sólo pueden cambiarse el vestuario pero siguen siendo lo mismo. Mientras más movimientos de este tipo surjan y más rechace cooperar con la agenda de la Clase Corporativa Transnacional y movilice más activistas, es más probable que el sistema entero de dominación de la Clase Corporativa Transnacional caiga de rodillas bajo el poder de los movimientos democráticos.

Chile.

Chile no escapa a esto, BlackRock y Freeport-McMoRan también tienen sus tentáculos en nuestro país. Pero a su vez nosotros también tenemos nuestras propias redes locales y que cruza las empresas más importantes del país, si efectuáramos un trabajo investigativo en Bancos, AFP’s, Isapres, compañías de seguro, clínicas privadas, etc., nos daríamos cuenta que muchos nombres se repiten a través de los diferentes directorios de estas empresas, creando una estructura de poder que llega hasta la clase política. Estructurando así nuestro propio poder en las sombras. Ejemplos prácticos son las relaciones verticales de la Isapres y clínicas privadas.

Conclusión:

Ahora, este tipo de redes son ¿buenas o malas?, primero hay que decir que aquí no hay conspiraciones mundiales ni están metidos los “Illuminati” ni los “Rosa Cruces” ni la “Masonería” ni el “Sionismo”, ni nada parecido, son relaciones que se van a armar si o si, ya que surgen de modo espontaneo por intereses comunes, al igual que ocurre con las redes de Internet. Por lo tanto, podemos concluir que no son malas por sí mismas al igual que tampoco es una perversión ganar dinero con estas actividades.

Donde estaría lo negativo de este producto del capitalismo anglosajón, es que las redes y las elites de poder que las dirigen, buscan ganar dinero y poder a cualquier costo, sin importar a quien se perjudique, ni tampoco los efectos futuros sobre la sociedad, ni menos al medio ambiente. Si tienen que llevar a la quiebra a un país lo hacen sin miramiento, el ejemplo lo tenemos hoy, con los llamados “fondos buitres” y que tienen tan complicada a la Argentina.

Si tienen que construir fábricas en países donde se explota a los trabajadores, para poder fabricar barato y luego vender mucho más caro. Lo hacen sin ningún tipo de cuestionamiento, más bien lo fomentan, por esto mismo muchos países en desarrollo como el nuestro, tienen legislaciones laborales débiles, para que las grandes corporaciones se instalen en sus territorios.

Aquí podemos destacar otro ejemplo que ocurrió tiempo atrás y que fue el derrumbe en un edificio de Bangladesh, que si bien nos puede parecerle una historia lejana, pero está más cercano de lo que parece. Ya que no sería raro que algunas ropas que vestimos hayan sido fabricadas allí. La tragedia dejo cientos de muertos y puso el debate sobre el papel de las compañías de moda occidentales, los derechos de trabajadores en países pobres y el afán consumista de las sociedades más ricas.

Para terminar, los grandes conglomerados jamás pierden, ya que ante cualquier crisis siempre los perjudicados somos los que estamos en la base de la pirámide y ellos logran que los mismos gobiernos los ayuden a no quebrar. Más aun, estas corporaciones también ganan cuando hay crisis.  

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